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Nuevo G-7

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Bancos Centrales


Un banco central es una institución pública que gestiona la moneda de un país o grupo de países y controla la cantidad de dinero que está en circulación, es decir, la oferta monetaria. El objetivo principal de muchos bancos centrales es la estabilidad de precios. En algunos países, los bancos centrales tienen también la obligación legal de apoyar el pleno empleo.

Por el contrario, un banco central no es un banco comercial. Las personas no pueden abrir cuentas ni solicitar préstamos al banco central. Como organismo público que es, no tiene ánimo de lucro.

Funciones de los Bancos Centrales y herramientas de las que disponen
Uno de los instrumentos principales de los bancos centrales es la fijación de los tipos de interés, es decir, el “coste” o “precio” del dinero, como parte de su política monetaria.

Un Banco Central actúa como banco para los bancos comerciales, influyendo así en el flujo de dinero y crédito que llega a la economía para conseguir precios estables.

Los bancos comerciales pueden acudir al banco central para pedir prestado, generalmente para cubrir necesidades a muy corto plazo. Para pedir préstamos al banco central los bancos comerciales tienen que entregar un colateral, que son activos como bonos públicos o valores de renta fija privada que actúan como garantía de que devolverán el dinero.

Actúan en caso de problemas de liquidez
Teniendo en cuenta que los bancos comerciales pueden prestar dinero tanto a largo plazo como a corto plazo, pueden afrontar problemas de liquidez. En esta situación tienen el dinero para pagar una deuda, pero no la capacidad para convertirlo en efectivo con rapidez.

En estas situaciones los bancos centrales pueden actuar de prestamistas de última instancia, lo que contribuye a mantener la estabilidad del sistema financiero.

Otras funciones
Los bancos centrales pueden tener otras funciones, además de la política monetaria. Por lo general:

Emiten billetes y monedas.
Aseguran el buen funcionamiento de los sistemas de pago para los bancos y los instrumentos financieros negociados.
Gestionan las reservas en moneda extranjera (divisas).
Informan al público sobre la economía (informes, estudios, predicciones).
Muchos bancos centrales contribuyen a la estabilidad del sistema financiero mediante la supervisión de los bancos comerciales, a fin de asegurar que los prestamistas no están asumiendo riesgos excesivos.

Banco Central Europeo


El Comité Ejecutivo está compuesto por el presidente, el vicepresidente y otros cuatro miembros.

Miembros del Comité Ejecutivo

Christine Lagarde Presidenta del BCE
Boris Vujčić Vicepresidente del BCE
Piero Cipollone Miembro del Comité Ejecutivo del BCE
Frank Elderson Miembro del Comité Ejecutivo del BCE
Philip R. Lane Miembro del Comité Ejecutivo del BCE
Isabel Schnabel Miembro del Comité Ejecutivo del BCE

Responsabilidades
preparar las reuniones del Consejo de Gobierno

poner en práctica la política monetaria de conformidad con las orientaciones y decisiones adoptadas por el Consejo de Gobierno. Al hacerlo, imparte las instrucciones necesarias a los BCN de la zona del euro

encargarse de la gestión ordinaria del BCE

ejercer los poderes que le hayan sido delegados por el Consejo de Gobierno, incluidos algunos de carácter normativo

Consejo General

El Consejo General está formado por el presidente y el vicepresidente del BCE, y por los gobernadores de los bancos centrales nacionales (BCN) de los Estados miembros de la Unión Europea.

Por tanto, el Consejo General incluye a los representantes de todos los países de la zona del euro y de todos los países de la UE que no pertenecen a la zona del euro.

Los restantes miembros del Comité Ejecutivo del BCE, el presidente del Consejo de la UE y un miembro de la Comisión Europea pueden participar en las reuniones del Consejo General, aunque sin derecho de voto.

Responsabilidades

El Consejo General puede definirse como un órgano transitorio. Lleva a cabo las tareas desempeñadas anteriormente por el Instituto Monetario Europeo y que el BCE ha de seguir ejerciendo en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM), debido a que no todos los Estados miembros de la UE han adoptado aún el euro.

Asimismo, el Consejo General contribuye a:

el ejercicio de las funciones consultivas del BCE;
la recopilación de información estadística;
la elaboración del informe anual del BCE;
el establecimiento de las normas necesarias para normalizar procedimientos contables y de información relativos a las operaciones realizadas por los BCN;
la adopción de medidas relativas al establecimiento de la clave para la suscripción de capital del BCE distintas de las contempladas en el Tratado;

el establecimiento de las condiciones de contratación del personal del BCE; y los preparativos necesarios para fijar irrevocablemente los tipos de cambio de las monedas de los «Estados miembros acogidos a una excepción» respecto del euro.

Conforme a lo previsto en los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales y del Banco Central Europeo, el Consejo General será disuelto una vez que todos los Estados miembros de la UE hayan adoptado la moneda única.

Christine Lagarde Presidenta del BCE
Boris Vujčić Vicepresidente del BCE
Pierre Wunsch Gobernador, Nationale Bank van België / Banque nationale de Belgique
Dimitar Radev Gobernador, Българска народна банка (Banco Nacional de Bulgaria)
Aleš Michl Gobernador, Česká národní banka
Christian Kettel Thomsen Gobernador, Danmarks Nationalbank
Joachim Nagel Presidente, Deutsche Bundesbank
Ülo Kaasik Gobernador, Eesti Pank
Gabriel Makhlouf Gobernador, Banc Ceannais na hÉireann / Central Bank of Ireland
Yannis Stournaras Gobernador, Bank of Greece
José Luis Escrivá Gobernador, Banco de España
Emmanuel Moulin Gobernador, Banque de France
Ante Žigman Hrvatska narodna banka (Banco Central de Croacia)
Fabio Panetta Gobernador, Banca d'Italia
Christodoulos Patsalides Gobernador, Central Bank of Cyprus
Mārtiņš Kazāks Gobernador, Latvijas Banka
Gediminas Šimkus Presidente del Consejo, Lietuvos bankas
Gaston Reinesch Gobernador, Banque centrale du Luxembourg
Mihály Varga Gobernador, Magyar Nemzeti Bank
Alexander Demarco Gobernador, Bank Ċentrali ta’ Malta/Central Bank of Malta
Olaf Sleijpen Presidente, De Nederlandsche Bank
Martin Kocher Gobernador, Oesterreichische Nationalbank
Adam Glapiński Gobernador, Narodowy Bank Polski
Álvaro Santos Pereira Gobernador, Banco de Portugal
Mugur Constantin Isărescu Gobernador, Banca Națională a României
Primož Dolenc Gobernador, Banka Slovenije
Peter Kažimír Gobernador, Národná banka Slovenska
Olli Rehn Gobernador, Suomen Pankki - Finlands Bank
Erik Thedéen Gobernador, Sveriges riksbank

El Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)


Ambas instituciones, que fueron creadas en la Conferencia de Bretton Woods en 1944, tienen misiones complementarias. El Grupo Banco Mundial trabaja con los países en desarrollo con el fin de reducir la pobreza y aumentar la prosperidad compartida, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ocupa de estabilizar el sistema monetario internacional y actúa como autoridad de supervisión del sistema monetario internacional.

El Grupo Banco Mundial proporciona financiamiento, asesoramiento en materia de políticas y asistencia técnica a los Gobiernos, y también se centra en el fortalecimiento del sector privado de los países en desarrollo.

El FMI concede préstamos a los países que enfrentan problemas de balanza de pagos, y presta ayuda práctica a los miembros. Para ser elegibles para ser miembros del Grupo Banco Mundial, los países deben primero adherirse al FMI; en la actualidad, cada una de estas instituciones cuenta con 189 países miembros.

Grupo Banco Mundial


El Grupo Banco Mundial es una de las principales fuentes internacionales de financiamiento y conocimientos para los países en desarrollo. Las cinco instituciones que lo integran tienen el compromiso común de reducir la pobreza, aumentar la prosperidad compartida y promover el desarrollo sostenible.

Juntos, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF) constituyen el Banco Mundial que proporciona financiamiento, y presta asesoramiento en materia de políticas y asistencia técnica a los Gobiernos de los países en desarrollo. La AIF centra sus actividades en los países más pobres del mundo, en tanto que el BIRF presta asistencia a los países de ingreso mediano y a los países pobres que tienen capacidad crediticia.

La Corporación Financiera Internacional (IFC), el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) centran sus actividades en el fortalecimiento del sector privado de los países en desarrollo. A través de estas instituciones, el Grupo Banco Mundial proporciona financiamiento, asistencia técnica, seguro contra riesgos políticos y solución de diferencias a las empresas privadas, incluidas instituciones financieras.

El Fondo Monetario Internacional


El FMI nació en 1944, en el marco del Acuerdo de Bretton Woods firmado en New Hampshire (Estados Unidos), con el objetivo de contribuir al estímulo del buen funcionamiento de la economía mundial. Setenta y cuatro años después se ha convertido en la institución central del sistema monetario internacional.

Integrado por 184 países y con sede central en Washington, su papel en la estabilidad de las finanzas del planeta es incuestionable. Sin embargo, a raíz de la última crisis económica las críticas hacia este organismo han ido en aumento. Se le acusa de aplicar las mismas recetas a todos los países a los que ayuda, con resultados dispares y no siempre satisfactorios. Seguro que este es uno de los organismos financieros de los que más has oído hablar.

La finalidad primordial del FMI es garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional, es decir el sistema de pagos internacionales y tipos de cambio que permite a los países y a sus ciudadanos efectuar transacciones entre sí. Cumple dicha finalidad realizando el seguimiento de la economía mundial y las economías de los países miembros, concediendo préstamos a los países que enfrentan problemas de balanza de pagos, y prestando ayuda práctica a los miembros.

G-20


El G-20 es el foro internacional que reúne a las veinte economías más importantes y de mayor crecimiento. Sus miembros representan cerca del 85 % del PIB del mundo, el 75 % del comercio mundial y el 60 % de la población del planeta.
La Unión Europea es miembro de pleno derecho del G-20, junto con tres de sus Estados miembros, a saber, Francia, Alemania e Italia. España y los Países Bajos están invitados a las reuniones del G-20. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, presidente del Consejo Europeo, representan a la Unión Europea en el G20.
La Unión Europea es una de las mayores economías del mundo: representa un 15 % del producto interior bruto mundial (2023). La población de la Unión Europea supone alrededor del 6 % de la población mundial, y la superan solo China e India en lo que se refiere al número de personas que representan en la cumbre del G-20.

Cumbre de Johannesburgo, 22 y 23 de noviembre de 2025
En noviembre de 2025, Sudáfrica acogió la cumbre del G-20, la primera cumbre del G-20 sobre suelo africano.
Durante la cumbre, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, hizo hincapié en que las transiciones hacia una energía limpia y un sistema de comercio mundial basado en normas son esenciales para hacer frente al cambio climático, desbloquear oportunidades económicas y corregir los principales desequilibrios mundiales, especialmente apoyando a regiones en desarrollo como África, que tienen un enorme potencial en materia de energías renovables.
La presidenta subrayó el compromiso de la UE de liderar los objetivos climáticos, invertir en gran medida en energías limpias y asociaciones de comercio justo, y colaborar a través de instituciones como la OMC, el FMI y el Banco Mundial para construir una economía mundial más equilibrada y resiliente.

Fomento de las energías renovables en África


Antes de la cumbre del G-20 en Johannesburgo, se concluyó una campaña de un año de duración de compromisos para aumentar las energías renovables en África.
La campaña ha conseguido 15.500 millones EUR para impulsar un futuro limpio en todo el continente. La Unión Europea ha liderado el esfuerzo de donación, aportando 98% del presupuesto, incluidos más de 10 000 millones EUR del Equipo Europa.

¿Qué es el G7, quiénes son sus miembros y qué poder tiene?



James Callaghan de Reino Unido, Henry Kissinger, secretario de Estado de EE. UU., el presidente de EE. UU. Gerald Ford, Takeo Miki de Japón (derecha), el canciller alemán Helmut Schmidt, el ministro de Relaciones Exteriores francés Jean Sauvagnargues, el presidente francés Valery Giscard d'Estaing, el ministro de Economía francés Jean- Pierre Fourcade y Mario Rumor, de Italia, asisten el 15 de noviembre de 1975 en el castillo de Rambouillet a la sesión inaugural de la primera reunión del G7 de política monetaria, denominada "la Cumbre de los Seis".

El G7 es la abreviatura del Grupo de los Siete, una organización de líderes de algunas de las economías más grandes del mundo: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

Rusia fue suspendida indefinidamente del grupo, que en ese momento se conocía como el G8, en 2014 después de que la mayoría de los países miembros se aliaron contra su anexión de Crimea. Fue la primera violación de las fronteras de un país europeo desde la Segunda Guerra Mundial.


Cumbre del G7 en Venecia, Italia, en 1980.

¿Qué hace el G7?


Los miembros del G7 se reúnen cada año en una cumbre para discutir temas urgentes en el escenario global y coordinar políticas.

La seguridad internacional y la economía mundial son a menudo temas de discusión, aunque se espera que la recuperación de la pandemia de covid-19 domine la reunión de este año.

En una declaración antes de la cumbre, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, dijo que instará a sus compañeros líderes del G7 en la cumbre a que asuman compromisos concretos para vacunar al mundo, así como a brindar apoyo al “Global Pandemic Radar” (“Radar Pandémico Global”) –un nuevo sistema de vigilancia mundial destinado a proteger los programas de inmunización.

¿Qué poder tiene el G7?



Cumbre del G7 en Alemania en 2015.

El G7 es principalmente un lugar de coordinación, y el grupo ha producido decisiones de importancia global.

¿Cuál es la historia del G7?



Cumbre del G7 en 2017 en Sicilia.

Las reuniones comenzaron como el “Grupo de la Biblioteca”, fundado en la década de 1970 por el entonces secretario del Tesoro de Estados Unidos, George Shultz.

Los ministros de Finanzas de Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido se reunieron para “charlas informales” para tratar de estabilizar la turbulencia monetaria.

Japón se unió poco después y, en 1975, con dos de los participantes originales que para entonces se habían convertido en presidente de Francia y el presidente de Alemania, las reuniones se convirtieron en reuniones de jefes de estado y de gobierno.

Canadá e Italia pronto se unieron y se les conoció como el Grupo de los Siete.

La exclusión de China en el G7: un error estratégico para los líderes mundiales


La ausencia de China en la cumbre del G7 genera interrogantes sobre el futuro de la cooperación global. Su peso económico y político plantea desafíos que no pueden ignorarse.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la derecha, estrecha la mano del presidente de China, Xi Jinping, tras salir para una visita en el jardín de Zhongnanhai, en Beijing, el viernes 15 de mayo de 2026.

Por qué podría ser un error que Trump y otros líderes del G7 se reúnan sin China


Desde su creación en 1975, el G7 ha sido un espacio donde las principales potencias del mundo discuten temas económicos y políticos cruciales. Sin embargo, la exclusión de China de estas cumbres ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de este grupo en un mundo cada vez más interconectado.

La primera cumbre del G7, celebrada en un castillo cerca de París, no contemplaba a China por diversas razones, incluyendo el contexto político y social de la época, donde el país se encontraba bajo el liderazgo de Mao Zedong. La idea de que un líder comunista compartiera la mesa con figuras como el presidente estadounidense Gerald Ford parecía impensable.

A medida que el tiempo ha pasado, la situación ha cambiado drásticamente. En la actualidad, China no solo es un actor clave en la economía global, sino que también ejerce una influencia considerable en la política internacional. Mientras Donald Trump y otros líderes del G7 se reúnen en Francia, la ausencia de China se siente más que nunca.

Desde el punto de vista económico, la falta de participación de China en el G7 es comparable a un Mundial de fútbol sin la selección brasileña. Su economía ha crecido exponencialmente y, según los expertos, sería beneficioso para el G7 y para la comunidad global contar con China en la mesa de negociaciones.

Sin embargo, existe una regla no escrita en el G7 que limita su membresía a naciones democráticas. A pesar de que Trump ha considerado la posibilidad de incluir a China en el grupo, la realidad es que el país no cumple con los estándares democráticos que los líderes del G7 se comprometieron a defender.

En la actualidad, el gobierno chino, bajo Xi Jinping, sigue siendo un sistema autoritario que limita las libertades civiles y políticas. A pesar de esto, la influencia de China en el comercio global y su papel como mayor emisor de contaminación climática son temas que no pueden ser ignorados en la agenda del G7.

La cumbre que se lleva a cabo en Evian-les-Bains se presenta como una oportunidad para que los líderes discutan cómo equilibrar el comercio con China, un país que ha generado tensiones en las relaciones comerciales con otras potencias. Aunque la sintonía entre Trump y otros líderes ha sido tensa, el desafío que representa China podría ser un punto de unión.

El gobierno chino ha criticado la exclusión del G7, argumentando que este grupo debe ser un catalizador de cooperación y no de división. Sin embargo, la desconfianza hacia el G7 persiste, ya que se considera un espacio donde se discuten temas en los que China es vista como una amenaza.

La historia reciente también nos recuerda que la inclusión de naciones no democráticas, como ocurrió con Rusia en 1998, puede tener consecuencias negativas. La experiencia del G7 con Rusia ha dejado una lección clara: aceptar a China podría debilitar la cohesión del grupo.

En conclusión, mientras el G7 continúa su discusión sin China, queda la pregunta sobre si esta exclusión es realmente sostenible a largo plazo. Las dinámicas globales están cambiando, y la falta de diálogo con China podría resultar en un futuro lleno de desafíos para todos los miembros del G7.

China domina la agenda del G7 pese a seguir excluida


La cumbre vuelve a colocar a China como tema central del G7, entre poder económico, tensiones comerciales y exclusión política. China domina la agenda del G7 pese a seguir excluida

China queda fuera del G7, pero su economía, comercio y poder tecnológico atraviesan toda la discusión.

Desde el principio, China no fue incluida cuando las grandes potencias se reunieron en 1975 en un castillo a las afueras de París para enderezar la tambaleante economía mundial, la primera de lo que se ha convertido en cumbres anuales del club del G7 de naciones ricas para impulsar sus intereses.

No hubo sorpresa. Resultaba impensable imaginar al líder revolucionario chino Mao Zedong intercambiando ideas con el presidente de Estados Unidos Gerald Ford y otros dirigentes.

China estaba sumida en el caos, lejos del gigante económico en el que se ha convertido. Mao también había contribuido a derrotar a las fuerzas de Francia y de Estados Unidos en Vietnam, al apoyar militarmente a los comunistas de Ho Chi Minh que tomaron el poder. Así que Mao habría sido el elemento discordante si hubiera estado en la cumbre inaugural de Rambouillet de seis naciones, que se convirtió en el G7 cuando Canadá se sumó al año siguiente.

Pero mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump y sus homólogos del G7 vuelven a reunirse en Francia de lunes a miércoles, la exclusión de China de las cumbres de este club informal también parece extraña, dado el enorme peso que tiene ahora sobre el bienestar económico y los asuntos del mundo.

Dicho de forma simple: ¿tiene sentido el G7 sin China?

A continuación, un análisis más de cerca:

Según las cifras, China entraría sin dificultad


Si se determinara únicamente por el éxito económico, China ya estaría en el club.

Su economía, engordada por décadas de crecimiento desde la muerte de Mao en 1976, ahora eclipsa a las de las naciones del G7 Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá, y solo le queda por alcanzar a Estados Unidos. Con este criterio, una cumbre del G7 sin China es, posiblemente, como un Mundial de fútbol sin Brasil, ganador en cinco ocasiones.

De ser “sólo un pequeño y benigno oso panda” en 1975, “China se ha convertido en un gran dragón global”, afirma John Kirton, especialista del G7 en la Universidad de Toronto.

“Por eso muchos preguntan, comprensiblemente: ¿estarían mejor el G7 y la comunidad global si China se convirtiera en miembro del club del G7? Una respuesta plausible es ‘sí’”, apuntó.

Pero es sólo para democracias


Hace un año, Trump reflexionó sobre la posibilidad de ampliar el club para incluir a China, al decir que “no es una mala idea” cuando un periodista se lo preguntó.

Pero una regla no escrita del G7 siempre ha sido que es sólo para democracias.

“Cada uno de nosotros es responsable del gobierno de una sociedad abierta y democrática, dedicada a la libertad individual y al progreso social”, declararon los líderes fundadores en Rambouillet en 1975.

Según múltiples mediciones —incluido el estudio anual Freedom in the World, el Índice Mundial de Libertad de Prensa o la clasificación de libertad económica del instituto canadiense Fraser— China queda muy por detrás de las naciones del G7 en libertades civiles.

China, un tema prioritario para el G7


La influencia de China afecta a todos los países del G7 de innumerables maneras. Vende muchas más mercancías de las que compra, y anunció un superávit comercial récord de casi 1,2 billones de dólares en 2025, lo que es una fuente de fricción con otras potencias industriales. Controla suministros de minerales raros cruciales. Sus avances tecnológicos y su creciente fuerza militar provocan sudores fríos en sus rivales. Y es el mayor emisor mundial de contaminación que calienta el clima.

Todo esto significa que China será el elefante en la habitación en la cumbre de lunes a miércoles en la localidad termal alpina de Evian-les-Bains.

Como anfitrión, el presidente francés Emmanuel Macron ha reservado tiempo para que los líderes hablen sobre cómo reequilibrar el comercio con China, en medio de temores de que el aumento vertiginoso de las exportaciones chinas de automóviles y otros productos pueda arruinar industrias del G7.

La sintonía entre Trump y otros líderes del G7 ha sido mala últimamente —por la guerra con Irán y otros puntos de discordia—, pero China podría ser un asunto que los una, señaló Cédric Dupont, especialista en política internacional del Instituto de Posgrado de Ginebra.

“Coinciden en lo mismo, ¿sabe?: China es un problema”, manifestó.

Beijing observa con cautela


El gobierno chino, dirigido por el Partido Comunista, ha criticado en el pasado el carácter excluyente del G7 y lo ha presentado como una reliquia de la Guerra Fría, cuando el mundo estaba más dividido por líneas ideológicas.

Pero en una declaración a The Associated Press antes del encuentro en Evian, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino adoptó una postura más matizada y afirmó que “el G7 debería servir como catalizador de solidaridad y cooperación, en lugar de amplificador de división y confrontación”.

El analista radicado en Beijing Wang Zichen sostiene que “Beijing desconfía del G7 porque ve al grupo como estructuralmente alineado con el poder occidental liderado por Estados Unidos, y cada vez más como un espacio donde se habla de China como un desafío o una amenaza”.

Pero los líderes chinos no pueden ignorarlo.

“China reconoce que el G7 sigue representando una concentración muy significativa de poder económico, tecnológico, militar y financiero”, indicó Wang.

China es vista como una amenaza para la cohesión del G7


Analistas señalan que admitir a China en el club podría destruir su cohesión, no sólo porque el sistema de gobierno autoritario de Beijing, sus intereses y sus posturas sobre Rusia, Irán y otros grandes asuntos no se alinean con las de las democracias del G7, sino también porque su presencia podría poner a prueba alianzas de larga data.

“China dentro sería, en efecto, un caballo de Troya”, afirmó Kirton. Con un líder chino en la mesa, “los miembros individuales podrían verse tentados a romper filas en el G7 para asegurarse favores especiales de él en temas económicos, minerales críticos, tecnología digital y otros asuntos que abordan”.

Chris Alden, experto en relaciones internacionales de la London School of Economics and Political Science, dijo que sumar a China “haría muy difícil que el grupo funcionara”.

El ejemplo de Rusia también es un obstáculo para China


La última ampliación del G7 —aceptar a Rusia como miembro en 1998— no terminó bien. El club dejó fuera al presidente ruso, Vladímir Putin, cuando arrebató Crimea a Ucrania en 2014, lo que anticipó la guerra a gran escala se libra ahora desde 2022.

Trump dijo el año pasado que excluir a Rusia “fue un error muy grande”.

Pero Kirton señaló que la experiencia convenció a otros líderes “de que nunca deberían volver a arriesgarse a que una potencia que no sea plenamente democrática se convierta otra vez en miembro pleno de su club plenamente democrático”.
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