Fondos de inversión
Las alarmas por contagio de la crisis del crédito privado saltan en Suiza: una gestora frena los reembolsos en grandes patrimonios
Las acciones de la gestora suiza Partners Group se desploman más de un 18% en Zúrich tras limitar las salidas
El fondo Global Value SICAV recibió peticiones de salida del 9,8%, superando su límite trimestral del 5%
La firma admite que la volatilidad iniciada en el crédito privado al private equity

Sede de Partners Group en Baar, Suiza.
Partners Group, una de las grandes gestoras suizas, ha limitado los reembolsos en uno de sus principales fondos de capital privado para grandes patrimonios, en una señal de que las tensiones que hasta ahora golpeaban sobre todo al crédito privado empiezan a extenderse a otras áreas de los mercados privados.
La gestora suiza comunicó a sus inversores que restringía las salidas de su fondo europeo de private equity, valorado en 8.600 millones de dólares. Bloomberg identificó el vehículo como Global Value SICAV, un fondo evergreen de capital privado que permite reembolsos periódicos, pero que invierte en activos ilíquidos.
El episodio supone un golpe para una firma considerada pionera en la comercialización de fondos evergreen entre clientes de banca privada. Estos vehículos no tienen una fecha fija de vencimiento y suelen permitir a los inversores retirar parte de su dinero de forma periódica, normalmente trimestre a trimestre, a diferencia de los fondos cerrados tradicionales. Partners Group cuenta con más de 30 fondos de este tipo en cinco clases de activos, con más de 56.000 millones de dólares bajo gestión, según Bloomberg.
La firma, que gestiona unos 185.000 millones de dólares en activos, decidió limitar los reembolsos al 5% del valor liquidativo del fondo por trimestre después de que las peticiones de salida alcanzaran el 9,8% en el segundo trimestre, de acuerdo con una carta a inversores vista por Bloomberg News. Los términos del fondo permiten bloquear las solicitudes que superen ese umbral.
Partners Group defendió la medida al asegurar que las restricciones de liquidez son una característica "indispensable" de la inversión en mercados privados para proteger a los inversores a largo plazo en una clase de activos "inherentemente ilíquida". La gestora sostuvo que el objetivo es equilibrar las necesidades de quienes buscan liquidez con la preservación del capital de los inversores que permanecen en el vehículo. La compañía atendió el 62% de las solicitudes de reembolso en mayo, pero el fondo quedará limitado en junio. Además, Partners Group advirtió de que el tope del 5% también podría alcanzarse en el tercer trimestre.
Castigo en bolsa
Las acciones de Partners Group llegaron a caer más de un 18% en Zúrich, su mayor desplome intradía registrado, según los datos históricos que recoge Bloomberg. El problema es que la promesa de liquidez periódica del fondo choca con la naturaleza de los activos subyacentes, que suelen ser ilíquidos. Los fondos invierten en compañías no cotizadas, infraestructuras, crédito, inmobiliario u otros activos privados que no pueden venderse con rapidez sin asumir descuentos significativos.
Hasta ahora, las mayores tensiones se habían concentrado en el crédito privado. Gestoras como Blue Owl, Apollo, Ares, KKR, BlackRock y otros grandes actores han limitado salidas en algunos vehículos tras el aumento de los reembolsos, las dudas sobre la calidad de la deuda, varias quiebras empresariales y el temor a que la inteligencia artificial deteriore el valor de compañías de software financiadas por estos fondos.
Partners Group reconoció en su carta que la volatilidad que comenzó en el crédito privado se ha trasladado al capital privado. David Layton, consejero delegado de la firma, afirmó en Bloomberg TV que hay factores específicos del fondo, pero admitió que los inversores que llevaban varios trimestres retirando dinero del crédito privado están empezando ahora a pedir reembolsos en otras clases de activos. Según Layton, la mayor parte de las salidas del fondo Global Value procede de Asia y Australia.
Muchos fondos de crédito privado han crecido financiando compañías controladas por fondos de private equity, lo que no debería coger por sorpresa el posible contagio entre un sector y otro.
Las dificultades de Partners Group también reflejan un problema de rentabilidad en todo el sector. Global Value SICAV había generado hasta enero retornos anuales modestos, de entre el 0,3% y el 8,3% durante los cuatro años anteriores. El foco estaba desde hace semanas sobre la firma. Bloomberg recuerda que Partners Group negó hace unas semanas las acusaciones de sobrevaloración sistemática de activos lanzadas por Grizzly Research, una firma bajista que dijo estar corta en la compañía. Grizzly sostuvo que algunos fondos evergreen podían contener inversiones mal valoradas.
El cierre parcial se produce pese a que el fondo mantiene una liquidez cercana al 15% de su valor liquidativo y dispone además de una línea de crédito no utilizada equivalente a otro 15% del tamaño del vehículo, según la carta citada por Bloomberg. El fondo, con 19 años de historia, ya había aplicado restricciones de liquidez durante la pandemia y sigue abierto a nuevas suscripciones.
La gran ilusión del crédito privado empieza a resquebrajarse
Durante más de una década, el sistema financiero global ha vivido una transformación silenciosa. Mientras los bancos reducían su apetito por el riesgo tras la crisis financiera de 2008, un nuevo ecosistema de prestamistas emergía en los márgenes del sistema regulado. Hoy ese universo, conocido como deuda privada, se ha convertido en uno de los pilares del crédito corporativo. Pero los recientes episodios de tensión sugieren que parte de su estabilidad podría haber sido más aparente que real.
El vacío que dejaron los bancos
Tras la crisis financiera global, los reguladores impusieron a los bancos mayores requisitos de capital y límites al apalancamiento. Normativas como Basilea III y la ley Dodd-Frank en Estados Unidos pretendían evitar que el sistema bancario volviera a asumir riesgos excesivos.
El efecto colateral fue la retirada progresiva del sistema bancario de segmentos enteros del crédito corporativo, especialmente el destinado a empresas medianas o a operaciones de adquisiciones apalancadas.
Ese vacío fue ocupado por fondos de inversión y gestoras de activos que operan fuera del perímetro bancario tradicional: el llamado shadow banking. En poco más de una década, el crédito privado ha pasado de ser un nicho a convertirse en un mercado global de más de 2-3 Trillones de dólares.
Gigantes de la gestión alternativa como Blackstone, Apollo Global Management, Ares Management, Blue Owl Capital, o KKR se han convertido en algunos de los mayores prestamistas corporativos del mundo.
La promesa de estabilidad
Durante años, la deuda privada se ha vendido como una clase de activo superior: mayores rendimientos que los bonos tradicionales y menor volatilidad que los mercados públicos.
Pero esa estabilidad tiene una explicación menos tranquilizadora.
Los préstamos en los que invierten estos fondos no cotizan en mercados secundarios líquidos. En muchos casos, son los propios gestores quienes determinan periódicamente el valor de los activos en sus carteras.
El resultado es lo que algunos analistas describen como “volatilidad suavizada”: las valoraciones se mueven poco, no necesariamente porque el riesgo sea bajo, sino porque no existe un mercado transparente que fije el precio real.
El problema de la liquidez
La otra tensión estructural surge del propio diseño de muchos vehículos.
En los últimos años, las gestoras lanzaron fondos semi-líquidos que prometen a los inversores la posibilidad de retirar capital de forma periódica —generalmente hasta un 5% del capital por trimestre— pese a invertir en activos claramente ilíquidos.
Ese desajuste entre liquidez prometida y liquidez real está empezando a manifestarse:
El primer aviso: Blue Owl
El primer episodio significativo llegó con Blue Owl Capital, cuyos fondos de crédito experimentaron solicitudes de retirada muy por encima del límite trimestral del 5%.
La firma tuvo que restringir retiradas en uno de sus vehículos dirigidos a inversores privados, lo que generó preocupación en todo el sector. En algunos fondos del mercado se registraron solicitudes de salida de hasta 15% del capital, muy por encima de los niveles habituales.
BlackRock
Poco después, el fondo de crédito privado de BlackRock, con aproximadamente 26.000 millones de dólares, recibió peticiones de reembolso equivalentes al 9,3% del capital, casi el doble del límite permitido.
El fondo tuvo que prorratear las retiradas y diferir parte de los pagos, mientras que su valor liquidativo cayó cerca de un 19%.
Blackstone
Las tensiones alcanzaron posteriormente al mayor gestor de activos alternativos del mundo.
El Blackstone Private Credit Fund (BCRED) de Blackstone, con unos 82.000 millones de dólares, registró salidas récord cercanas a los 3.700 millones. Para evitar restricciones más severas y atender las solicitudes de liquidez, la firma llegó a inyectar unos 400 millones de dólares de capital propio.
Cliffwater
El siguiente episodio se produjo en Cliffwater LLC, cuyo fondo de crédito privado de 33.000 millones de dólares recibió solicitudes de retirada cercanas al 14% del capital en el primer trimestre.
El gestor limitó los pagos al 7% del capital, superando el límite habitual del 5% pero aún muy por debajo de las solicitudes recibidas.
Morgan Stanley
El episodio más reciente llegó ayer. El fondo North Haven Private Income Fund, gestionado por Morgan Stanley y con unos 7.000 millones de dólares, recibió peticiones de reembolso equivalentes al 11% del capital.
Siguiendo sus reglas de liquidez, el fondo solo pudo pagar el 5% permitido, difiriendo el resto para periodos posteriores.
El mercado empieza a descontar el riesgo
Las tensiones en el crédito privado ya se reflejan en las cotizaciones bursátiles del sector.
En lo que va de 2026, las principales gestoras alternativas han sufrido caídas significativas:
- Apollo Global Management: alrededor de -27%
- Blackstone: aproximadamente -32%
- Ares Management: cerca de -37%
- KKR: cerca de -32%
- Blue Owl Capital: alrededor de -41%
Algunos episodios recientes ilustran la magnitud del ajuste: en apenas un mes, Blackstone cayó un 21%, Ares cerca de un 20%, y KKR alrededor de un 18%.
¿El inicio de una restricción crediticia?
El impacto potencial va más allá de los inversores.
Durante años, la abundancia de capital en la deuda privada permitió financiar adquisiciones, proyectos corporativos, y empresas medianas con relativa facilidad.
Muchas compañías que antes dependían de los bancos encontraron en estos fondos un prestamista dispuesto.
Pero si las salidas de capital continúan, los gestores podrían verse obligados a reducir la concesión de nuevos préstamos o endurecer las condiciones de financiación.
Eso implicaría una restricción del crédito en segmentos del mercado donde la deuda privada se había convertido en el principal proveedor de financiación.
La posible ficha de dominó
El crédito privado ha prosperado durante más de una década en un entorno de liquidez abundante y fuerte demanda por activos de mayor rentabilidad.
Pero el sector nunca ha sido probado en un escenario simultáneo de tipos de interés elevados, aumento de impagos, y retirada de capital por parte de los inversores.
Si los reembolsos continúan aumentando, los fondos podrían verse obligados a vender activos ilíquidos o restringir salidas, alimentando un círculo de desconfianza.
En ese escenario, los episodios recientes —desde Blue Owl Capital hasta Morgan Stanley— podrían no ser incidentes aislados, sino las primeras fichas de dominó de una tensión más amplia en el mercado global de crédito.
¿Debacle por corralito? BlackRock, Morgan Stanley, Blackstone y Apollo, limitan reembolsos de fondos
Hace pocos días, BlackRock, la gestora de activos e inversiones más grande del mundo, con cerca de 10 billones de dólares, hizo un anuncio espeluznante: informó que limitaba el reembolso de uno de sus fondos insignia basado en crédito privado, HPS. Pero la gravedad del asunto es exponencial, al sumarse otras instituciones a esta medida.
'Cuando el río suena, agua trae'
BlackRock solo permite que se retire un 5% del capital cada trimestre, por lo que el grupo a nivel global, viendo que se iba un 9% de este vehículo, permitió que 620 millones fueran retirados y pospuso el resto. Esto igualmente abre la puerta a episodios de estrés y complicados para este modelo de negocio y es por ello que los títulos de BlackRock cayeron ese mismo día un 6,7%.
El analista internacional Eduardo Luque explica que "esto significa que BlackRock ahora mismo no es capaz de devolver [dinero]". "La avalancha de inversores que reclaman que se les devuelva su inversión, porque no ven las cosas muy claras a nivel internacional, se encuentra ‘con la ventanilla cerrada’, que BlackRock les dice que no puede reembolsar ese dinero que se les prestó, y que solamente pueden reembolsar al 5 %", subraya Luque.
Por su parte, la gestora del banco estadounidense Morgan Stanley ha seguido los pasos de BlackRock y ha anunciado la limitación de los reembolsos en uno de sus fondos de crédito privado, luego de que los inversores solicitaran la retirada de casi el 11% de las participaciones, informa Bloomberg.
En lo que va de año ya son varios los casos, más allá de BlackRock o incluso de Blue Owl Capital. Un ejemplo es lo que ocurrió con Apollo el pasado enero, que fue menos grave porque no implicó retiros congelados. Pero entonces la firma informó que tenía que imputarse pérdidas de 170 millones que parecían salir de ninguna parte.
Mientras, JP Morgan ha restringido préstamos a algunos fondos de crédito privados tras rebajar el valor de ciertos préstamos de sus carteras, según Bloomberg. "Si ves una cucaracha, lo más probable es que haya más cerca", comentaba Jamie Dimon, presidente de JP Morgan. Esta frase ha sido la explicación de que la estabilidad del sistema financiero reposa cada vez más en equilibrios de deuda que antes no existían y que casos como First Brands (quiebra de una empresa de financiación del sector automotriz por los aranceles y la estructura opaca de su deuda) podrían repetirse generando caos y volatilidad.
"La cosa va a mejor", ironiza Luque, al advertir que "la bola se va haciendo cada vez más grande". "Nos estamos dando cuenta de que entidades financieras fuertes, como JP Morgan no tienen capacidad de reembolso", señala el analista, al advertir que estamos ante una situación de corralito financiero.
JPMorgan identifica respaldos clave ante reembolsos en crédito privado
Estrategas de JPMorgan Chase & Co. (NYSE: JPM) han identificado una serie de "respaldos de liquidez" críticos para el mercado de crédito privado, proporcionando una contranarrativa a los crecientes temores de una crisis sistémica.
En un nuevo reporte de Flujos y Liquidez, la firma sugiere que si bien la clase de activos de $2 mil millones está navegando una "transición volátil," compromisos de préstamo significativos sin utilizar y un aumento en el "capital disponible" de fondos secundarios están actuando como amortiguadores vitales.
El análisis llega mientras la industria lidia con un aumento en las solicitudes de reembolso y una revaluación selectiva de activos, factores que han generado preocupaciones de un contagio más amplio en los mercados crediticios globales.
El colchón del "capital disponible"
La defensa primaria contra un vacío de liquidez, según JPMorgan, radica en el gran volumen de capital inactivo dentro de los fondos secundarios. Diseñados para comprar participaciones de préstamos existentes de vendedores bajo presión, estos vehículos financieros han recaudado cantidades récord de efectivo "oportunista" para capitalizar cualquier volatilidad resultante.
Los estrategas liderados por Nikolaos Panigirtzoglou señalan que estos actores secundarios, junto con fondos generalistas que buscan alfa, están posicionados para proporcionar una "rampa de salida" para los inversionistas sin desencadenar una venta forzada de activos subyacentes.
El reporte también destaca que el "resurgimiento del dólar estadounidense como cobertura" y el auge de intercambios descentralizados como Hyperliquid han proporcionado a los inversionistas nuevas vías para el descubrimiento de precios durante horas fuera del mercado. La diversificación de lugares de negociación está ayudando a mitigar la tradicional "prima de iliquidez" que a menudo atrapa capital durante períodos de estrés geopolítico.
Las Compañías de Desarrollo de Negocios (BDC) que cotizan en bolsa han visto una caída del 16% durante el último año, pero JPMorgan argumenta que gran parte del "comercio de miedo impulsado por IA" en préstamos vinculados a software ya se refleja en las valuaciones actuales.
Navegando "recortes de garantías"
A pesar de los respaldos descritos, el sector enfrenta fricción inmediata a medida que los bancos de Wall Street comienzan a reevaluar los "recortes de garantías" en las facilidades crediticias que proporcionan a los prestamistas privados.
El propio movimiento de JPMorgan de reducir el valor de ciertas carteras de préstamos pesadas en software, citando vulnerabilidad a la disrupción de la inteligencia artificial, ha reducido el apalancamiento disponible para algunos fondos boutique.
A medida que la liquidez liderada por bancos se contrae, está forzando una perspectiva "bifurcada," donde los administradores de primer nivel mantienen acceso al capital mientras que los jugadores más pequeños y concentrados enfrentan "restricciones" o retiros limitados para proteger sus valores netos de activos (NAV).
La trayectoria en "forma de K" de la recuperación del crédito privado probablemente será dictada por los índices de cobertura de intereses, que se han estabilizado en aproximadamente 2.0x para préstamos directos. Los inversionistas consideran el "curso de colisión" entre las crecientes demandas de reembolso y un sector bancario más prudente como un riesgo de cola primario.
Sin embargo, dado que el capital institucional, que típicamente es menos sensible a choques de corto plazo, representa el 80% de la base de inversionistas, JPMorgan permanece escéptico de que la actual "prueba de liquidez" se transforme en un fracaso sistémico comparable a la crisis financiera de 2008.
JPMorgan identifica respaldos clave ante reembolsos en crédito privado
Durante más de un siglo, el acceso directo al sistema de pagos de la Reserva Federal ha sido uno de los privilegios más exclusivos del sistema financiero estadounidense. Ese acceso —materializado en una llamada master account— ha estado reservado casi exclusivamente a bancos comerciales y cooperativas de crédito. Sin embargo, una decisión reciente podría marcar el inicio de una nueva etapa en la arquitectura financiera global.
La empresa de activos digitales Kraken, a través de su entidad bancaria Kraken Financial, ha obtenido acceso a una master account en la Federal Reserve. Aunque el movimiento puede parecer técnico, sus implicaciones son potencialmente profundas: por primera vez, una institución nacida en el ecosistema cripto entra en el núcleo operativo del sistema monetario estadounidense.
El significado de una master account
Una master account es, en esencia, la cuenta que una institución financiera mantiene directamente en el banco central. A través de ella se conecta a la infraestructura de pagos que sostiene el sistema financiero estadounidense, incluyendo redes como Fedwire, por la que circulan cada día varios trillones de dólares entre bancos.
Hasta ahora, las plataformas de criptomonedas tenían que depender de bancos intermediarios para mover dólares dentro de ese sistema. El flujo era indirecto: un cliente depositaba fondos en un exchange, el exchange utilizaba un banco comercial y este, a su vez, se conectaba a la Reserva Federal.
Con acceso directo, la cadena se acorta. Kraken puede conectarse directamente a la infraestructura del banco central, reduciendo fricciones, tiempos y dependencia de intermediarios bancarios.
Un cambio institucional más que tecnológico
La verdadera novedad no es tecnológica. Los sistemas de pago ya eran capaces de procesar estas transacciones. El cambio es institucional.
Durante años, el sector cripto ha operado en una zona gris del sistema financiero: demasiado grande para ser ignorado, pero demasiado incierto para ser plenamente integrado. La concesión de una master account implica un reconocimiento implícito de que las instituciones basadas en activos digitales pueden formar parte de la infraestructura financiera oficial.
En otras palabras, el sector cripto empieza a moverse de la periferia al centro del sistema financiero.
Una puerta entreabierta
Conviene matizar, sin embargo, que el acceso concedido a Kraken no equivale a convertirse en un banco tradicional. La cuenta está sujeta a limitaciones y no incluye todos los privilegios que poseen las entidades bancarias convencionales.
Por ejemplo, la institución no puede acceder a facilidades de liquidez del banco central ni utilizar herramientas típicas de política monetaria. En la práctica, tiene acceso a la autopista de pagos, pero no a todas las funciones del sistema bancario.
Aun así, el precedente es significativo.
El impacto en los bancos tradicionales
Para gigantes financieros como JPMorgan Chase o Citigroup, el cambio no supone una amenaza inmediata. El sistema bancario sigue dominando la creación de crédito, la intermediación financiera, y la relación con el banco central.
Pero sí representa una ruptura simbólica importante: el acceso al sistema de pagos del banco central – uno de los pilares del poder bancario – ya no está limitado exclusivamente a bancos tradicionales.
Durante décadas, ese acceso actuó como una especie de “licencia invisible” que delimitaba quién podía participar plenamente en la arquitectura monetaria.
Ese perímetro acaba de ampliarse.
Hacia una nueva generación de bancos
Si este modelo se expande, podría dar lugar a una nueva categoría institucional: entidades financieras digitales con acceso directo al sistema del banco central.
En un escenario futuro, podrían coexistir:
- bancos tradicionales
- bancos especializados en activos digitales
- instituciones centradas en stablecoins
- fintech con acceso directo a infraestructuras de pagos
En ese mundo híbrido, blockchain y dinero estatal no competirían necesariamente entre sí, sino que podrían integrarse en una arquitectura financiera más amplia.
El monopolio monetario sigue intacto
Nada de esto significa que el control del dinero haya cambiado de manos. La Federal Reserve sigue siendo la institución que emite dólares y define la política monetaria.
Lo que podría estar cambiando no es el monopolio del dinero, sino el monopolio del acceso a la infraestructura del dinero.
Y esa diferencia, aunque sutil, puede resultar transformadora.
Una pregunta abierta
Durante los últimos quince años, el sector cripto ha sido presentado alternativamente como una amenaza al sistema financiero o como una innovación destinada a operar al margen de él. La decisión de permitir que una empresa nacida en ese ecosistema acceda directamente a la infraestructura del banco central sugiere una tercera posibilidad: la integración.
Si el experimento funciona, podríamos estar asistiendo al primer paso hacia una nueva generación de instituciones financieras —ni plenamente bancos tradicionales ni puras plataformas tecnológicas— que operen en la intersección entre el dinero estatal y las redes digitales.
La pregunta, entonces, no es si el sistema financiero está cambiando, sino quién ocupará los nuevos espacios que se están abriendo dentro de él.
Blackstone limita los reembolsos en uno de sus mayores fondos de crédito privado
El bloqueo, en un producto con 79.000 millones de dólares, llega un día después de que la gestora de capital riesgo suiza Partners Group tomara medidas similares
Blackstone, la mayor gestora de activos privados del mundo, ha limitado los reembolsos de dinero en uno de sus principales productos de crédito privado, después de que los inversores intentaran retirar el 10% de las participaciones. El fondo Blackstone Private Credit Fund, con un tamaño de 79.000 millones de dólares, comunicó a los partícipes que solo permitiría reembolsos por el 5%, según un documento presentado el jueves. En el trimestre anterior, el fondo permitió a los inversores reembolsar un 7,9% —una cifra récord— atendiendo todas las solicitudes, tras recurrir a altos ejecutivos para ayudar a financiar las salidas con su propio dinero.
Un portavoz de la gestora afirmó que la posibilidad de limitar los reembolsos es “una característica fundamental, por la que los inversores intercambian en ocasiones liquidez por una mayor rentabilidad a largo plazo”. En todo caso, se trata del último caso de un fondo privado que condiciona la salida de dinero ante la avalancha de peticiones de reembolso de los inversores. Los fondos de crédito privado captan dinero de inversores para prestárselo directamente a empresas, sin pasar por bancos o por el mercado de bonos, intentando ofrecer una rentabilidad extra. A cambio, no pueden atender a las peticiones de reembolso, pues los préstamos no se negocian en un mercado y tienen sus plazos de vencimiento.
En el conjunto del mercado de crédito privado, de 1,8 billones de dólares, se espera que las solicitudes de reembolso aumenten este trimestre, a medida que los inversores redoblan los esfuerzos por recuperar su dinero tras las restricciones impuestas, una dinámica que se refuerza a sí misma. Esta semana, Cliffwater LLC también limitó los reembolsos al 5% después de que los inversores solicitaran retirar el 17%.
Otra gestora, esta suiza y de capital riesgo, Partners Group, también está ultimando la limitación de reembolsos en sus principales productos ante la presión de los inversores para obtener liquidez. “La firma estima que las solicitudes de recompra para un vehículo evergreen de capital riesgo domiciliado en Delaware se situarán ligeramente por encima del 5%”, señaló en un comunicado el jueves. Este fondo es de tipo perpetuo evergreen, es decir, un producto de capital riesgo que está siempre invertido y en el que los inversores reclaman el reembolso a voluntad.
Ese fondo —Partners Group Private Equity (Master Fund)— contaba con 15.800 millones de dólares en activos netos a finales de marzo de 2025, según un documento presentado ante la SEC. Otros tres fondos maduros, con un tamaño conjunto de 9.700 millones de dólares y compuestos principalmente por inversores institucionales, también podrían registrar solicitudes de reembolso en el segundo trimestre de entre el 3,5% y el 5%, indicó la firma.
La gestora de activos alternativos está limitando las retiradas en su fondo Global Value, de 8.600 millones de dólares, al 5% del valor liquidativo por trimestre después de que las solicitudes de reembolso se dispararan hasta un estimado del 9,8% en el segundo trimestre, informó Bloomberg el miércoles, citando una carta enviada a los inversores. La noticia provocó que las acciones de la compañía, que gestiona unos 185.000 millones de dólares en capital riesgo, crédito, inmobiliario, infraestructuras y regalías, llegaran a caer hasta un 18,2% en la negociación en Zúrich el miércoles, acumulando un descenso cercano al 30% en lo que va de año.
Morgan Stanley también bloquea los reembolsos y Partners Group advierte que los impagos se duplicarán
El crédito privado sigue sumido en el caos:
BlackRock y JP Morgan también han limitado la retirada de depósitos.
BlackStone ha tomado medidas excepcionalmente para no hacerlo, como aumentar el umbral permitido.
Los reguladores creen que el ascenso del crédito privado es la gran amenaza para el sistema financiero.
BlackRock se desmoronaba tras reconocer que está limitando los retiros en uno de sus fondos clave para el crédito privado y ayer Bloomberg publicaba que JP Morgan hacía lo mismo. No se ha quedado ahí y, de hecho, Morgan Stanley ha anunciado en la madrugada de este jueves que toma la misma decisión.
La firma norteamericana ha limitado los reembolsos de su fondo de crédito privado North Haven Private Income Fond, después de unas peticiones masivas del 11% de todo el capital del mismo. La firma solo ha podido atender a un 45,8% y el resto lo ha bloqueado. Cabe destacar que no es porque Morgan Stanley no pueda afrontar este golpe, sino porque todas las firmas que cuentan con estos fondos tienen la norma de bloquear los retiros siempre que estos superen el 5% de la cartera del fondo específico, con el fin de limitar episodios de estrés de liquidez.
Este año se está viviendo un caos generalizado con situaciones similares en Blackstone, BlackRock, Blue Owl Capital o JP Morgan. Básicamente, el 'aliciente común' de todos estos casos es el mismo auge de estos fondos en años de bajos tipos de interés. En 2021 y 2022, especialmente, los inversores minoristas entraron con todo en estos vehículos que se dedican a ofrecer deuda no bancaria de las empresas y a vivir de los intereses de la misma.
Este mercado, con unas características muy concretas y muy frágil, pues se basa en fondos que operan con liquidez baja, casa muy mal con una gran 'democratización minorista', con una masa de clientes que ponen y retiran dinero de forma acelerada guiados por el pánico y la euforia. Esta última sucesión de episodios de estrés empezó con los fondos más vinculados al software, como Blue Owl Capital, que les dan dinero a estas empresas fuera del circuito bancario.
https://lnkd.in/eRZ7ksrJ
CUANDO LOS FONDOS EMPIEZAN A CERRAR LA PUERTA
La noticia de que BlackRock ha limitado los reembolsos de su fondo de crédito privado HLEND, con unos 26.000 millones de dólares en activos, merece mucha más atención de la que está recibiendo.
No es una quiebra.
No es todavía una crisis.
Pero para mí es una primera señal de que algo empieza a tensionarse en el mercado de deuda privada.
Este mercado supera ya los 1,7 billones de dólares y en los últimos años se ha convertido en el gran sustituto del crédito bancario.
Fondos como BlackRock, Blackstone, Apollo, Ares o KKR han financiado a miles de empresas en todo el mundo mediante préstamos que no cotizan en mercado y cuya liquidez es muy limitada.
Y ahí está el punto crítico.
Muchos de estos vehículos ofrecen a los inversores liquidez periódica, mientras que los activos que tienen dentro son préstamos a largo plazo difíciles de vender rápidamente. Cuando empiezan a acumularse las peticiones de retirada aparece el problema.
La paradoja financiera es conocida:
frenar las salidas para evitar ventas forzadas puede generar más miedo y provocar todavía más peticiones de reembolso.
Los inversores piensan algo muy simple:
si hoy hay limitaciones para retirar el dinero, mañana puede ser peor.
Y entonces aparece el comportamiento clásico de los mercados:
todos quieren salir antes que los demás.
El riesgo real no está en un fondo concreto.
El riesgo está en la posible contaminación al resto del sector.
Si varios fondos empiezan a vender préstamos con descuento para atender retiradas, esas valoraciones pueden trasladarse al conjunto del mercado y desencadenar nuevas salidas de capital.
A esto se suma un contexto global delicado:
tipos de interés elevados, empresas muy endeudadas, tensiones geopolíticas crecientes y un sistema financiero global cargado de deuda. Durante años el crédito privado ha funcionado bien porque la liquidez era abundante y el dinero barato.
Pero cuando el ciclo cambia, aparecen las grietas.
Personalmente creo que esto puede ser una primera señal de algo mayor: el inicio del ajuste de una montaña de deuda acumulada durante años.
La historia financiera siempre nos recuerda lo mismo:
las crisis rara vez empiezan con un gran colapso.
Empiezan con pequeñas señales que muchos prefieren ignorar.
https://lnkd.in/eTJ4j4uS
Barclays advierte riesgos de sucesión ante choque entre Fed y DOJ
Investing.com - La Reserva Federal enfrenta una profunda crisis institucional mientras un creciente enfrentamiento legal con el Departamento de Justicia (DOJ) amenaza con trastornar la transición de liderazgo del presidente Jerome Powell.
El viernes, la Corte de Distrito de EE.UU. en D.C. anuló las citaciones del DOJ que buscaban registros relacionados con sobrecostos en renovaciones de edificios y el testimonio de Powell ante el Congreso. El juez James Boasberg concluyó que las citaciones fueron emitidas con un "propósito indebido", específicamente para presionar a Powell a renunciar o bajar las tasas de interés.
Sucesión de liderazgo en la mira
El choque llega en una coyuntura crítica para el banco central, con el mandato de Powell como presidente programado para expirar el 15 de mayo. Mientras la administración busca confirmar a Kevin Warsh como su sucesor, el plazo se está reduciendo significativamente.
Powell ha señalado que "no tiene intención" de abandonar la Junta hasta que la investigación del DOJ, que involucra posibles violaciones de delitos graves de fraude mayor y declaraciones falsas, se resuelva con transparencia.
Si no se confirma un sucesor antes del plazo de mayo, Powell ha declarado que serviría como "presidente pro tem" según lo permite la ley. Sin embargo, analistas de Barclays sugieren que esto podría ser impugnado por la Casa Blanca, potencialmente provocando reclamos contrapuestos sobre el liderazgo de la Fed.
Tal escenario crearía "incertidumbre legal e institucional" y probablemente desataría nueva volatilidad en los mercados mientras los inversionistas evalúan la erosión de la rendición de cuentas democrática de la Fed.
Fricción geopolítica y de política
El enfrentamiento se está complicando aún más por la falta de cooperación tradicional entre la Casa Blanca y el presidente en funciones. A diferencia de precedentes históricos en 1978 o 1996, donde la administración apoyó el estatus pro tempore del presidente en funciones, el actual poder ejecutivo ha criticado activamente la protección judicial de la Fed.
Powell recientemente declinó una invitación para testificar ante el Comité Bancario del Senado, añadiendo fricción y omitiendo un requisito estatutario para el Informe Semestral de Política Monetaria.
Una remoción por "causa" sigue siendo un umbral legal alto, pero cualquier intento de destituir a Powell de la Junta probablemente dependería de una decisión pendiente de la Corte Suprema respecto a la remoción de la gobernadora Lisa Cook.
Los inversionistas están evaluando si el "curso de colisión" entre la Fed y el DOJ sigue siendo un riesgo de cola primario para la estabilidad de las tasas de interés.
Santander, BBVA y CaixaBank disparan su riesgo a la deuda pública a casi 500.000 millones
Los grandes bancos amasan más y más deuda pública cada año. Santander, BBVA y CaixaBank han disparado en el último ejercicio completo su exposición a los bonos soberanos de países de todo el mundo y ya acumulan una cantidad ingente: casi 500.000 millones de euros. Sus carteras crecen a un ritmo interanual de doble dígito.
Entre los inversores está emergiendo la preocupación por este riesgo en los últimos días, cuando las rentabilidades de la deuda pública están subiendo con fuerza por la guerra entre Estados Unidos e Irán. El grupo presidido por Ana Botín es el que más bonos soberanos tiene en su balance.
Una situación lógica por su mayor tamaño, aunque su exposición ya supone el 12% de sus activos totales. A cierre de 2025, según las últimas cuentas anuales auditadas, el Santander declaraba una cartera de 224.947 millones de euros, un 13,2% más que hace un año. O lo que es lo mismo: más de 26.320 millones respecto al cierre de 2024, cuando su exposición rozaba el 11% del balance total.
Sobre todo, tiene bonos y obligaciones con sello del Estado español, que contabiliza en 62.008 millones, un aumento respecto a los 56.293 millones de un año antes. De países emergentes, cuya rentabilidad del bono está sufriendo con más fuerza la presión del mercado, declara algo más de 50.000 millones en deuda pública de México y Brasil (25.914 y 26.165 millones, respectivamente).
BBVA sube su apuesta durante la OPA
BBVA también ha dado un paso similar en su exposición al riesgo soberano. A cierre del pasado ejercicio, el grupo de La Vela amasaba 167.397 millones en deuda pública, un 12,3% más o el equivalente a un aumento de 18.467 millones. Concentra la tenencia de bonos y obligaciones en España, donde ha reforzado su apuesta con la compra de algo más de 5.000 millones durante el pasado ejercicio. Ya atesora 68.620 millones en bonos emitidos por el Tesoro español.
Una subida que coincidió con el desenlace de la OPA frustrada para comprar el Sabadell, en la que el Gobierno maniobró para truncarla prohibiendo una hipotética fusión durante al menos tres años. En México, donde el grupo genera casi la mitad de sus beneficios, amasa 45.851 millones, frente a los 43.909 que declaraba un año antes.
En el caso de CaixaBank, el salto ha sido de casi 11.000 millones y ya atesora 94.364 millones de deuda pública. Se trata de otro 12,8% más en comparación con el cierre de 2024. Sobre todo, concentra su exposición en España, con 69.081 millones, y no declara tener bonos soberanos emitidos por economías emergentes, como el caso del Santander y BBVA.
Golpe por la volatilidad
Los bancos recurren a la deuda pública como herramienta para gestionar el riesgo de tipos de interés y mejorar sus resultados. La mayoría de estos bonos se contabiliza a coste amortizado, manteniéndose a vencimiento para aprovechar los cupones recurrentes que ofrece.
La volatilidad del mercado afecta a la cartera a valor razonable, que se ajusta trimestre a trimestre y en caso de vender se cargaría contra resultados. “Todo dependerá de que la incertidumbre por la guerra se alargue o no, pero el golpe ya se puede notar en las cuentas del primer trimestre”, admite en privado un alto ejecutivo de uno de los bancos del Ibex que pide el anonimato. Los bancos desvelarán al mercado sus primeros resultados de 2026 en el mes de abril.
Máximos de dos años en la rentabilidad del bono
El mercado de bonos ya anticipa que el BCE tendrá que subir los tipos de interés, que están congelados en el 2% desde hace casi un año. Con el precio del petróleo disparado por la guerra, la amenaza de una inflación galopante atenaza a las principales economías del mundo. Y ya tiene reflejo en el mercado de bonos, que descuenta el regreso a una política monetaria restrictiva.
El bono español de referencia a 10 años supera una rentabilidad del 3,5%, niveles no vistos en casi dos años y medio. Cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos ya emitidos baja, ya que sus cupones son menos atractivos que los de los bonos nuevos, que atraerán el apetito de los inversores.
Muchos bancos engordaron sus carteras de deuda pública cuando los tipos eran bajos o negativos, con lo que se exponen a minusvalías latentes, que se pueden ampliar si la presión sobre los bonos se mantiene ante la incertidumbre por la guerra. Y ahí es donde los inversores han puesto el foco de su preocupación.